lunes, 4 de octubre de 2010

En mi lienzo, tu vida!

Tal vez haya llegado el momento…pensó al ver que uno de sus pétalos se deslizaba hasta caer en tierra, se iba con la mirada perdida, como buscando en algún horizonte lejano un por qué, que ya nunca había llegado, se mecía suave en brazos del viento, soñaba o dejaba sueños sin ver el amanecer, no lo sé, se lleva sus secretos con él, parecía que la miraba, era pena, o era emoción, hablaba o callaba, se iba o ella lo dejaba ir…nunca lo supe.

Me acerqué suave a contemplar esos últimos recuerdos, esos hermosos pétalos, que poco a poco comenzaban a desprenderse de ella, y la iban desnudando poco a poco, quedaban a la intemperie sus vivencias más secretas, íntimas, las que están en su centro, donde late su vida, donde fluye la sabia que le dio en la vida, tantos y tan hermosos despertares.

Ella me miró como queriendo suplicar que detuviera el tiempo en un momento, pero yo no podía hacer eso, el tiempo es lo único que no se detiene, qué podía hacer por ella, veía en su mirada, que aún tenía historias que contar, aún tenía recuerdos, aún quedaban huellas, estaba viva, desnuda, pero viva!

Parecía sonrojarse, ante mis ojos, que no podían apartarse de ella, contemplando sus últimos latidos, se veía tan hermosa, intentaba decírselo, creo que en cierto modo ella me comprendía, pero no pasaba un minuto más y ya había un pétalo menos en ella, quería cumplir su deseo, porque la amaba, quería que el tiempo que quedaba fuera eterno, no quería despedirme de ella, no quería amanecer y no verla, que sólo fuera un recuerdo, bella y amada, pero un recuerdo.

Entonces cogí el lienzo y el carbón y empecé a dibujar trazos de ella, el ruido que hace el carboncillo en el lienzo es como tu vida, siento el dolor que te produce la caída, puedo ver algunas de tus vivencias, las que quedan al descubierto, intento plasmarlas, pero siento que me miras, tanto como yo te miro, quisiera poder leerte, sentirte, vivirte y hacerte eterna, quiero dejarte aquí, antes de que te busque y no te encuentre porque el viento se haya llevado tus últimos y siempre intensos latidos.

Me quieres regalar tus recuerdos mientras caen, si lo haces los plasmaré en el lienzo, entre trazo y trazo, tu vida se quedará para siempre en mi retina, no morirás, vivirás en cada espacio, cuando detenga el carboncillo, dejaré un lugar, para que repose tu alma, y luego lo sellaré para que de aquí nunca se vaya.

Crees que puedes plasmar mi alma, qué valiente eres! Te asomas a mi intimidad y te quedas suspendido mirando, no entiendes si la vida se va o yo la dejo ir, sólo ves las huellas, crees que estoy desapareciendo, mi desnudez te mueve a protegerme, a querer vestirme de trazos, que no me dejen partir..te entiendo, en cierto modo lo comprendo, también he visto partir a los que amaba, incluso antes de que hubieran venido a la vida, esas despedidas sí que duelen, si que marcan y dejan huellas, alguno de estos pétalos que ahora caen se llevan con ellos esos recuerdos.

Ya quedan pocos, apresúrate…pintor de mi existencia, en blanco y negro dejas mis días que de tantos colores se vistieron, no te preocupes, no importa, me gusta así, porque cada mirada puede poner en ella los colores que vea y que sienta cuando a mi alma interpretada se asome y tal vez, esas miradas completen lo que tú no acabes de descubrir, en medio del misterio.

Te regalo este latido, este pétalo que se lleva el viento, son los últimos que me quedan, así que artista dibuja bien, dibuja lento, para que no se te escapen los detalles, hazlo con pasión, porque así viví mis días y con ternura, porque nunca le faltó a mi mirada, ojalá pudieras plasmar hasta el aroma, porque el perfume es la vida, encierra todo el misterio, nació con el mayor dolor de mi vida, que fue también el más hermoso amor.

Dibújalo con alma de niño, como aquel que aún no nace y que se mueve el mar de su existencia, con la mayor inocencia, porque no conoce más mundo que el que en su entorno le contiene, quiero que plasmes eso en tu obra, imagínalo cayendo, yéndose de mi mecido por los brazos de la muerte que me desgarra y desangra, siéntelo, llora, gime, no quiere dejarme, pero no puede quedarse, intenta aferrarse, pero no se sujeta, nada lo sostiene, y sigue cayendo, y aunque yo sigo con vida, muero en cada uno de sus gemidos…en sus sueños rotos, en las ilusiones ni siquiera diseñadas, no hubo tiempo ni para conocernos, sólo nos encontramos, nos reconocimos, y sin salir del asombro del encuentro, ya comenzaba a dejarme…quiero que lo dibujes así, porque está en todos mis pétalos, ahora me voy con él, ahora por fin, le miraré a los ojos, cogeré sus manitos y no lo dejaré nunca más caer…lo sostendré toda la eternidad…

Espero cumplir tus deseos, espero no se acaben tus sueños, tus recuerdos, espero imprimir el perfume de tus palabras, porque es bella la flor que se deshoja, que se desviste de su propia vida, para morir y resucitar inmortal en este lienzo que aspira contener todas sus huellas…te amo, y con ese dolor compartido, te dejo desprenderte de tu último recuerdo, ya no quedan pétalos que dibujar, ya no queda nada, el tiempo se lo ha llevado todo, y ahora que te veo, tan hermosa y tan viva, quisiera tenerte conmigo, quisiera sentir tu aroma cerca de mi piel, cerraré mis ojos, miraré en el silencio, y contemplaré tu vida en el mejor de los tiempos, pero aún así, abriré los ojos, y miraré el lienzo, porque en tu muerte he encontrado, la vida…

No hay comentarios:

Publicar un comentario