Muchos caminos pueden hacer muchas rutas
y por ellas circular muchas historias,
sin embargo, cuando dos caminos se han de unir y
tomar un rumbo común, todo confluye
para que el hermoso milagro del encuentro
se vuelva un viaje maravilloso y mágico,
los protagonistas van construyendo sus caminos,
van abriendo fronteras y creando espacios
que luego serán habitados por momentos, acontecimientos, vivencias
y todo lo que constituye el misterio de unas vidas que ya no caminan por separado,
sin importar las distancias ni lo que el destino desde ahora les depare,
lo que se ha unido, no lo separa el tiempo, ni la noche,
ni los mares, ni los océanos...
Y así el viaje más importante de mi propia historia
se hizo ruta y se hizo camino
y es largo el camino que hemos recorrido
y atesoro cada amanecer,
guardo en mi alma todos los atardeceres,
donde al cerrar cada día, miré al cielo desde lo hondo de mi corazón
y agradecí tu vida, tu ruta y tu camino
que un día el destino, la vida, Dios,
permitieron que se cruzara con el mío
y se transformara en nosotros
sin divisiones, sin fronteras,
donde lo único que prevalece
cuando el sol se hunde en la profundidad del mar
es el Amor.
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