Una gota muy especial,
podría parecer insignificante
para una mirada fugaz y pasajera,
sin embargo, es única
contiene en ella la esencia de mis días,
brilla intensa cuando la atraviesan
los rayos de un sol amable que la acaricia,
se sostiene frágil
de una espina
que también es particular y
que atraviesa mi corazón sin partirlo en dos
que penetra mi alma y la habita.
una espina de la que no se desprende
sangre cuando atraviesa, sino agua
agua de vida,
rocío fecundo
que luego deslizará por mi piel
como caricias tiernas
delicadas
que dejarán impreso
el perfume de la mañana
el recuerdo del sol que las vio nacer
y la presencia amorosa
que las inspira.

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