Cada noche
cuando mi vida
por unos instantes
se detiene para abrazar
los momentos vividos
viene a mi corazón un latido,
fuerte, verdadero,
sereno y suave a la vez,
que es como un diálogo
y hablan mis sentidos,
mi mente intenta expresar
lo que mi corazón le dicta.
Contemplo en ese diálogo
el asombro y la novedad
que cada noche
se renueva y crece,
y me dice:
No existen las distancias,
no estás fuera de mi,
tocarte no puedo,
pero en mis sentidos
te dibujas
y aunque no puedo expresarlo
casi de ninguna manera,
cierro mis ojos,
abro mi corazón
y vuelvo a ser feliz
porque existes!
entonces doy gracias a Dios
porque así es como te amo
y así me duermo
en tu presencia
y aún en el descanso
mi corazón sigue en vela,
porque tú estás en este mundo
y llenas de color
mi universo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario