Atardece en la playa de la vida, no se siente más sonido que la melodía serena del mar en calma, quedan los surcos en la arena, la sal en algunas partes se queda, los rayos del sol parecen fundirse en la arena, a la orilla de la playa..
Me quedo a la orilla, me siento en la arena, más fría que cálida y me quedo suspendida en el sonido del mar, en el ir y venir de las olas, a lo lejos, una gaviota se tira en picada a la mar y vuelve a levantar el vuelo,
Cuando el mar entra en la playa, casi toca mis pies desnudos, la brisa marina logra acercarse un poco más...y veo venir con ella, tantos dolores de esta sociedad, veo los rostros preocupados de las personas con las que a diario me cruzo, veo las prisas de sus idas y venidas...los niños de la calle, que piden algo de dinero, dicen que para un poco de pan, pero sabemos que pan es lo que menos han de comprar y sin embargo, les tendemos la mano equivocada, y les damos lo que piden, engañandonos creyendo que los alimentamos, cuando más bien, los estamos condenando a nunca alimentarse, a nunca tener hambre, a no saber lo que es la sed...
Siento en la sal, venir hacia mí, las heridas de un pueblo que está perdiendo la capacidad de diálogo, de encuentro, de mirarse a los ojos, de ser sinceros...de enfrentar los miedos..Cuántas cosas trae el mar....
Enseguida se las vuelve a llevar....y yo espero la próxima ola, mientras va subiendo la marea, hasta que hunda en ella mis pies descalzos, hasta que sienta el frío de las aguas y poco a poco, me lleve con ella..mar adentro..hasta hundirme toda en los misterios que ahora retienen mi mirada en un horizonte que siempre es lejano y al que quiero encontrar, aunque para ello tenga que dejar en el mar, la vida...
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