Está lejos de ser un desierto el lugar donde tomé esta fotografía, y por eso mismo me hace pensar que no todos los desiertos son tán áridos como parecen y no todos los valles tan fértiles como pensamos....
Un cáctus en medio del camino, me indica que la tierra está seca? o que la vida es posible?, me hace ver, un poco de agua o me sugiere sed?...
He conocido el desierto real, donde no hay nada en kilómetros, donde el sol parece mezclarse con la tierra y ocultarse entre cerros que parece que tocan el cielo.....después de ellos...el cielo....
Puedo decir que la vida tiene también sus propios desiertos, con dunas y espejismos, con montes altos y planicies interminables....pero también es verdad, que si sigues por ella, puedes encontrarte con algún valle, con un oasis que alivia la sed, lo suficiente para no matarla y dejarla inquieta, para seguir el camino y continuar peregrinando...
Un cáctus en este lugar, me dice que aún hay esperanza, es como un arcoiris en el cielo, después de una tormenta...sus raíces son tan profundas que están en contacto con lo escencial, con lo vital, y pueden llegar tan alto, mirando hacia lo trascendente...el verde de su cuerpo, me dice que la dinámica de la vida está en pleno proceso...sus espinas me dicen que es frágil, que guarda un tesoro que hay que cuidar y valorar...guardo silencio ante esta revelación de la naturaleza...y pienso que tal vez el desierto y la vida, tengan sus propios arcoiris con muchos más colores de los que podemos imaginar...
Si puede florecer el desierto con un poco de agua, que es casi como el rocío, cuánto más lo hará la vida, cuando parece marchita...
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