miércoles, 27 de julio de 2011

Como un camino que se abre paso

Según como se mire o desde dónde se esté,

sube o baja,

una ruta que se abre camino

en la espesura de una colina silenciosa y quieta

que va desvelando sus misterios,

regalando historia y vida,

a quien se atreva a recorrerla, tocarla,

impregnarse de sus aromas y

hasta buscar en ella su alimento...

Conozco ese camino,

podría cerrar los ojos y recorrer pasito a paso

en mi memoria la ruta

que en la vida me ha hecho,

subir hasta desear el cielo y también

bajar hasta tocar el suelo.

Si volviera a nacer, lo buscaría hasta encontrarlo,

no cambiaría nada, ni del entorno, ni de la subida,

que al inicio fue un desafío,

se sentía un aire agradable, que invitaba a caminar y aunque en la mitad del camino,

el aire fue viento, la nieve helaba hasta el alma,

al llegar a la cima,

el sol brillaba en un paisaje entrañable, inolvidable,

que imprimía en mis ojos, sello, forma, figura,

los esteros que corrían y caían entre la espesura,

que arriba era un hermoso valle en calma,

emitían las más hermosas melodías

que jamás volví a escuchar y que llevaré en mi alma para toda la eternidad.

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