Entre los árboles,
a veces muy cerca y otras desde lejos
pude contemplar el silencio
ese que susurra palabras amorosas
aquel que reposa en un lago en calma
que esconde secretos, que abraza.
Reposé a su orilla,
refresqué mis pies que venían
cansados, agrietados,
sedientos de la ternura de sus aguas,
de la suavidad de la brisa que lo envolvía.
Dormí a su sombra
me olvidé de mi misma
dejé pasar las horas y los tiempos.
Allí me perdí y me reencontré,
y desperté sintiendo los latidos
de un corazón que se despedía
que siempre fue mío
hasta que yo lo entregara.
Entre los árboles,
contemplé en silencio
el último latido
que entraba en el lago
de mis sentidos
y se sumergía despacio y solemne
cada vez más lejano de la orilla.
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