En esta vida nos decimos adiós, estamos sujetos a la temporalidad de lo existente, nos olvidamos que no tenemos nada que ver con eso, pero de todas formas, nos engañamos y nos despedimos, como si de verdad se pudiera cumplir un adiós.
El amor es lo más revolucionario que llevamos inscrito en el alma, es lo más cercano a lo eterno, a lo verdadero, por eso cuando se ama, no es posible decir adiós, las almas se unen permanentemente y sin pausas, no hay intermedios, consciente o no, no se despide el que ama.
Pero como caminamos según las rutas que señalan los caminos temporales, pensaremos que si es posible, que el adiós existe, y me despediré de esta vida, te diré adiós, aunque te amo, si mañana no me encuentras, es porque ya lo temporal no puede afectarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario